Una oración compuesta puede contener proposiciones que dependen de otra y realizan en ella la función de una palabra. Si la proposición funciona como un sustantivo, es una subordinada sustantiva; si funciona como un adjetivo que complementa a un sustantivo, es una subordinada adjetiva o de relativo.
1. Subordinadas sustantivas. Desempeñan las funciones propias de un sustantivo y pueden sustituirse por eso (o por lo si son CD). Se introducen con:
Funciones principales:
En estas oraciones que es una conjunción: solo une y no desempeña ninguna función dentro de la subordinada.
2. Subordinadas adjetivas o de relativo. Complementan a un sustantivo llamado antecedente, como lo haría un adjetivo. Se introducen con:
A diferencia de la conjunción, el relativo sí tiene función dentro de la subordinada. En «La película que vimos ayer fue estupenda», el antecedente es película y que funciona como CD de vimos (vimos la película). Truco: si puedes cambiar que por el cual / la cual, es un relativo. Para hallar su función, sustituye el relativo por su antecedente dentro de la subordinada.
Clases:
Cuando el relativo no tiene antecedente expreso, la subordinada funciona como un sustantivo (relativa sustantivada): «Quien bien te quiere te hará llorar» (sujeto).
Ejemplo 1. «Me alegra que hayas venido».
Ejemplo 2. «El pueblo donde veraneo tiene playa».
En la oración «No sé si vendrá Marta», ¿qué es «si vendrá Marta»?
En la oración «La casa donde nací está en Toledo», ¿qué es «donde nací»?
En la segunda mitad del siglo XIX, el Romanticismo da paso al Realismo, un movimiento literario que busca reflejar la realidad de forma objetiva, verosímil y detallada. Frente a la evasión romántica (mundos fantásticos, épocas medievales, amores imposibles), el Realismo se centra en la sociedad contemporánea: la vida cotidiana de las clases medias y populares, los conflictos sociales, las costumbres, las relaciones humanas, el dinero, la religión y la política.
• Observación de la realidad: el escritor realista observa la sociedad con la precisión de un científico. Antes de escribir, investiga, documenta y toma notas del ambiente que va a retratar.
• Verosimilitud: los hechos narrados deben ser creíbles, posibles en la vida real. Se eliminan los elementos fantásticos y sobrenaturales.
• Narrador omnisciente: el narrador lo sabe todo (pensamientos, sentimientos, pasado de los personajes) y suele intervenir con juicios y comentarios.
• Personajes complejos: los protagonistas son personas corrientes con virtudes y defectos, no héroes idealizados. Se profundiza en su psicología.
• Descripción detallada: de ambientes, interiores, paisajes, indumentaria, costumbres, lenguaje de cada clase social.
• Crítica social: la novela denuncia los vicios de la sociedad (la hipocresía, la corrupción, la intolerancia religiosa, la desigualdad social).
El Naturalismo es una radicalización del Realismo, inspirada en las teorías del francés Émile Zola. El naturalismo aplica el método científico a la literatura: considera que el ser humano está determinado por la herencia biológica y el medio social, y que la novela debe ser un «experimento» que demuestre cómo estos factores condicionan la conducta.
En España, el Naturalismo se manifiesta de forma moderada en autores como Emilia Pardo Bazán (Los pazos de Ulloa, 1886) y Leopoldo Alas «Clarín» (La Regenta, 1884-1885).
Galdós es el máximo representante del Realismo español y uno de los novelistas más importantes de la literatura universal. Su producción es inmensa: 31 novelas, 46 Episodios Nacionales (novelas históricas que recorren la historia de España del siglo XIX) y numerosas obras de teatro. Sus novelas más importantes son:
• Fortunata y Jacinta (1886-1887): la más extensa y ambiciosa, retrata la sociedad madrileña a través de la historia de dos mujeres (Fortunata, del pueblo, y Jacinta, de la burguesía) unidas por el mismo hombre.
• Misericordia (1897): la historia de Benina, una criada anciana que mendiga para mantener a su ama empobrecida.
• Doña Perfecta (1876): denuncia la intolerancia religiosa en una ciudad de provincias.
Clarín escribió La Regenta (1884-1885), considerada la mejor novela del siglo XIX español junto a Fortunata y Jacinta. Ambientada en Vetusta (nombre ficticio de Oviedo), narra la historia de Ana Ozores, una mujer insatisfecha atrapada entre un marido anciano, un sacerdote que la domina espiritualmente y un don Juan provincial que la seduce. La novela es un retrato despiadado de la hipocresía, el fanatismo religioso y la mediocridad de la sociedad provinciana.
Emilia Pardo Bazán es la introductora del Naturalismo en España con su ensayo La cuestión palpitante (1883). Su novela más importante es Los pazos de Ulloa (1886), que describe la decadencia de la aristocracia rural gallega. Pardo Bazán fue también una adelantada de su tiempo en la defensa de los derechos de la mujer y de su acceso a la educación superior.
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