En «Tengo que estudiar» o «Voy a salir» hay dos verbos, pero funcionan juntos como si fueran uno solo: forman un único núcleo del predicado. Estas construcciones se llaman perífrasis verbales y sirven para añadir matices que los tiempos verbales por sí solos no expresan: obligación, probabilidad, comienzo, repetición, final de una acción…
Una perífrasis verbal tiene esta estructura:
verbo auxiliar conjugado + (nexo: a, de, que…) + verbo principal en forma no personal (infinitivo, gerundio o participio).
Una prueba útil: en una perífrasis no podemos sustituir el infinitivo por lo o eso. «Tengo que estudiar» → *«Lo tengo» no tiene el mismo sentido; en cambio, en «Quiero agua» o «Deseo viajar» → «Lo deseo», el infinitivo funciona como complemento directo.
Las perífrasis se dividen en dos grandes grupos:
1. Perífrasis modales (expresan la actitud del hablante):
Atención: deber + infinitivo expresa obligación y deber de + infinitivo expresa probabilidad. No es lo mismo «Debe estudiar» que «Debe de estudiar mucho».
2. Perífrasis aspectuales (indican en qué fase se encuentra la acción):
En el análisis sintáctico, toda la perífrasis forma el núcleo del predicado.
Ejemplo 1. «Mi hermano ha vuelto a suspender Matemáticas».
Ejemplo 2. «Tienes que entregar el trabajo» frente a «Tengo el trabajo entregado».
¿Cuál de estas oraciones contiene una perífrasis verbal?
En la oración «Suelo levantarme a las siete», ¿qué expresa la perífrasis?
El Renacimiento es el movimiento cultural que se desarrolla en Europa durante los siglos XV y XVI. En España, el Renacimiento literario alcanza su plenitud en el siglo XVI, especialmente durante los reinados de Carlos I (1516-1556) y Felipe II (1556-1598). Este periodo se caracteriza por el antropocentrismo (el ser humano como centro del universo, frente al teocentrismo medieval), la recuperación de los clásicos grecolatinos, el ideal de belleza y armonía, y el desarrollo de nuevas formas poéticas importadas de Italia.
• Antropocentrismo: el ser humano, su razón y sus sentimientos pasan a ser el centro de la reflexión intelectual y artística.
• Imitación de los clásicos: se recuperan y traducen las obras de Virgilio, Horacio, Ovidio, Petrarca y otros autores clásicos.
• Temas: el amor idealizado (petrarquismo), la naturaleza como reflejo de la armonía divina (locus amoenus), el carpe diem (aprovecha el momento), la belleza femenina, la mitología grecolatina.
• Métrica italiana: se introduce el verso endecasílabo (11 sílabas), el soneto, la lira, la octava real y la silva.
• Lenguaje: natural, elegante, equilibrado. Se busca la armonía, la claridad y la sencillez.
Garcilaso de la Vega (1501-1536) es el poeta más importante del Renacimiento español. Soldado y cortesano, introdujo en España las formas métricas italianas (soneto, lira, octava real) y los temas petrarquistas. Su obra, breve pero influyente, incluye 38 sonetos, 3 églogas, 5 canciones y otras composiciones. Sus temas principales son el amor (su musa fue Isabel Freyre), la naturaleza idealizada y la mitología.
En la segunda mitad del siglo XVI, la lírica española se bifurca en dos corrientes religiosas:
Poesía ascética (Fray Luis de León): busca la perfección moral y espiritual mediante la virtud, el estudio y el alejamiento de lo mundano. Fray Luis de León (1527-1591) fue un fraile agustino, profesor en la Universidad de Salamanca, encarcelado por la Inquisición durante cinco años. Sus temas son la búsqueda de la paz interior, la armonía del cosmos y el anhelo de la vida retirada.
Poesía mística (San Juan de la Cruz): describe la experiencia de la unión del alma con Dios, una vivencia inefable (que no puede expresarse con palabras) que el poeta intenta comunicar mediante un lenguaje simbólico y amoroso. San Juan de la Cruz (1542-1591) escribió tres poemas mayores: Noche oscura del alma, Cántico espiritual y Llama de amor viva.
El género narrativo más original del Renacimiento español es la novela picaresca, inaugurada por el Lazarillo de Tormes (1554), obra anónima. Sus características son:
• Autobiografía ficticia: el protagonista (el pícaro) narra su propia vida en primera persona.
• Protagonista antihéroe: el pícaro es un personaje de baja condición social que sobrevive mediante su ingenio y sus trampas, al servicio de varios amos.
• Realismo: se describen la pobreza, el hambre, la hipocresía social y la corrupción, en contraste con el idealismo de las novelas de caballerías.
• Crítica social: la obra denuncia los vicios de la sociedad (la avaricia del clero, la falsa honra, la insolidaridad de los poderosos).
• Estructura itinerante: el pícaro va de amo en amo, y cada episodio revela un aspecto de la sociedad.
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