Antes de leer y traducir textos latinos hay que conocer sus letras (grafías) y cómo sonaban (fonemas). El alfabeto latino es el antepasado del nuestro, pero algunas letras se pronunciaban de forma distinta a como lo hacemos en español.
El alfabeto. El alfabeto latino clásico tenía 23 letras: A B C D E F G H I K L M N O P Q R S T V X Y Z. No existían como letras propias la J, la U ni la W: la letra I servía para el sonido vocal /i/ y para el consonántico /j/ (como la «y» de «yo»), y la V servía para la vocal /u/ y para la semiconsonante /w/. La K se usaba muy poco, y la Y y la Z se añadieron para escribir palabras tomadas del griego.
Pronunciación clásica (la de la época de Cicerón):
Diptongos. Los principales son ae (sonaba «ai»), oe («oi») y au («au»): Caesar → «Káisar», poena → «póina», aurum → «áurum». Más tarde ae y oe pasaron a pronunciarse «e», y por eso decimos «César».
Cantidad vocálica. Las vocales latinas podían ser largas o breves. En los libros se marca la larga con una rayita (macrón: ā). La cantidad puede cambiar el significado: malum (mal) / mālum (manzana); populus (pueblo) / pōpulus (álamo).
El acento. El latín no escribe tildes, pero sus palabras tienen sílaba tónica. Las reglas son fijas:
1. amīcus (amigo): sílabas a-mī-cus. La penúltima, mī, es larga → el acento cae en ella: «a-MÍ-cus».
2. agricola (agricultor): sílabas a-gri-co-la. La penúltima, co, es breve → el acento pasa a la antepenúltima: «a-GRÍ-co-la». Por eso en español decimos «agrícola».
3. Vergilius se pronunciaba «Werguílius»: V = /w/ y G = /g/ también ante i.
¿Cómo se pronunciaba la palabra latina gens (pueblo, familia) en latín clásico?
En la palabra dominus (do-mi-nus) la penúltima sílaba, mi, es breve. ¿Dónde recae el acento?
Una de las diferencias fundamentales entre el latín y el español es que el latín es una lengua flexiva con casos. Esto significa que la función sintáctica de un sustantivo (sujeto, complemento directo, complemento indirecto...) no se marca con el orden de las palabras ni con preposiciones (como en español), sino mediante terminaciones (desinencias) que se añaden al tema de la palabra. Estas variaciones se organizan en declinaciones.
El latín tiene seis casos, cada uno con una función sintáctica específica:
La primera declinación agrupa sustantivos cuyo tema termina en -a. La mayoría son femeninos (excepto algunos masculinos como nauta «marinero», poeta «poeta», agricola «agricultor»).
El modelo clásico es rosa, rosae (la rosa):
Otros sustantivos de la 1.ª declinación: puella (muchacha), terra (tierra), aqua (agua), via (camino), patria (patria), filia (hija), femina (mujer), insula (isla), silva (bosque).
La segunda declinación agrupa sustantivos cuyo tema termina en -o. Tiene dos modelos principales:
Masculinos en -us: modelo dominus, dominī (el señor):
Neutros en -um: modelo templum, templī (el templo):
Otros sustantivos de la 2.ª declinación:
• Masculinos: amicus (amigo), filius (hijo), lupus (lobo), servus (esclavo), equus (caballo), discipulus (alumno).
• Neutros: bellum (guerra), oppidum (ciudad), donum (regalo), verbum (palabra), regnum (reino).
Los adjetivos latinos concuerdan con el sustantivo en género, número y caso. Los adjetivos de tres terminaciones (tipo bonus, bona, bonum) utilizan la 1.ª declinación para el femenino y la 2.ª para el masculino y el neutro:
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