La filosofía se preocupa por el conocimiento y la verdad. La verdad es una característica fundamental del conocimiento, y la filosofía de la verdad se centra en cómo podemos conocer la verdad.
Según la teoría de la verdad como correspondencia, defendida entre otros por Aristóteles, ¿cuándo es verdadero un enunciado?
La teoría de la verdad como coherencia sostiene que un enunciado es verdadero cuando:
El siglo XIX es el siglo de los «maestros de la sospecha» (expresión de Paúl Ricoeur): pensadores que cuestionan las certezas de la razón ilustrada y desenmascaran las fuerzas ocultas que condicionan nuestro pensamiento. Karl Marx revela la determinación económica de las ideas; Friedrich Nietzsche denuncia la moral como expresión de debilidad. Junto con Freud (que descubre el inconsciente), estos pensadores inauguran la filosofía de la sospecha.
Marx no fue solo un filósofo, sino también economista, historiador y revolucionario. Su pensamiento integra la filosofía de Hegel (la dialéctica), la economía política clásica (Adam Smith, David Ricardo) y el socialismo utópico francés (Saint-Simón, Fourier, Owen).
a) El materialismo histórico: Marx invierte la dialéctica de Hegel: no son las ideas las que mueven la historia, sino las condiciones materiales de vida (las relaciones de producción). La infraestructura (base económica: fuerzas productivas + relaciones de producción) determina la superestructura (ideas, leyes, religión, política, moral, arte). «No es la conciencia la que determina la vida, sino la vida la que determina la conciencia.»
b) La lucha de clases: «La historia de toda sociedad hasta nuestros días es la historia de la lucha de clases» (Manifiesto Comunista, 1848). En cada época histórica hay una clase dominante (que posee los medios de producción) y una clase dominada (que trabaja para la primera). En el capitalismo: burguesía (propietarios del capital) vs. proletariado (trabajadores asalariados).
c) La alienación: en el capitalismo, el trabajador está alienado (enajenado) en cuatro sentidos: respecto al producto de su trabajo (que no le pertenece), respecto al proceso de trabajo (que no controla), respecto a su esencia humana (trabajo creativo convertido en rutina) y respecto a los demás trabajadores (competencia en lugar de solidaridad).
d) La plusvalía: el capitalista paga al trabajador un salario inferior al valor que este produce. La diferencia es la plusvalía, que el capitalista se apropia. La explotación no es un abuso individual, sino una característica estructural del sistema capitalista.
e) La ideología: las ideas dominantes en una sociedad son las ideas de la clase dominante. La religión, la moral, el derecho y la filosofía son «ideología»: justifican y naturalizan el orden social existente, presentando como universal y eterno lo que es histórico y particular. La religión, «opio del pueblo», promete la felicidad en el más allá para que los oprimidos acepten su sufrimiento en este mundo.
f) La revolución: Marx predice que las contradicciones internas del capitalismo (crisis, concentración de capital, proletarización creciente) llevarán inevitablemente a una revolución proletaria que abolirá la propiedad privada de los medios de producción e instaurará una sociedad sin clases: el comunismo.
Nietzsche es uno de los pensadores más radicales y provocadores de la historia de la filosofía. Su obra, escrita en un estilo aforístico y literario, ataca los fundamentos de la cultura occidental: la metafísica, la religión, la moral y la ciencia.
a) La muerte de Dios: la célebre afirmación «Dios ha muerto» no es una tesis atea, sino un diagnóstico cultural: la cultura occidental ha dejado de creer en los valores absolutos que sostenían su civilización. Con la «muerte de Dios» se desploman todos los valores que se fundamentaban en Él (la moral, la verdad, el sentido de la vida). Es el nihilismo: la devaluación de todos los valores supremos.
b) La crítica de la moral: Nietzsche distingue dos tipos de moral:
Para Nietzsche, la moral judeocristiana es una «moral de esclavos» que invierte los valores naturales: lo que es débil, enfermo y reactivo se llama «bueno»; lo que es fuerte, sano y activo se llama «malo». Esta inversión es el triunfo del resentimiento de los débiles contra los fuertes.
c) La voluntad de poder: la fuerza fundamental de la vida no es la voluntad de vivir (Schopenhauer), ni la supervivencia (Darwin), sino la voluntad de poder (Wille zur Macht): el impulso de todo ser vivo a crecer, expandirse, crear, superarse. No es voluntad de dominio político, sino fuerza creativa y transformadora.
d) El superhombre (Übermensch): el ser humano que supera el nihilismo creando nuevos valores propios, sin necesidad de Dios ni de la moral del rebaño. El superhombre dice sí a la vida con todas sus consecuencias, incluido el sufrimiento. Es el creador de sí mismo.
e) El eterno retorno: Nietzsche propone como experimento mental la idea de que todo lo que ha ocurrido, ocurre y ocurrirá se repetirá eternamente, idéntico, infinitas veces. ¿Serías capaz de querer que tu vida se repitiese tal cual, con todos sus dolores y alegrías, por toda la eternidad? Solo quien pueda decir «sí» a esta idea ha alcanzado la afirmación plena de la vida.
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