El conocimiento es la capacidad de obtener, almacenar, procesar y utilizar información para el entendimiento de nuestro entorno y la toma de decisiones. Este concepto es fundamental en filosofía, ya que se centra en la naturaleza y limitaciones del conocimiento humano.
¿Qué corriente filosófica defiende que el conocimiento se origina fundamentalmente en la experiencia sensible?
¿Qué filósofo racionalista defendió la existencia de ideas innatas, independientes de la experiencia?
La filosofía medieval abarca un período de unos mil años, desde la caída del Imperio Romano de Occidente (476 d.C.) hasta el Renacimiento (siglos XV-XVI). Durante este largo período, la filosofía estuvo profundamente vinculada a la religión: el problema central fue la relación entre fe y razón. ¿Son compatibles? ¿Puede la razón demostrar las verdades de la fe? ¿O la fe está por encima de la razón?
Los filósofos medievales no fueron meros repetidores de Platón y Aristóteles: reinterpretaron la filosofía griega a la luz del cristianismo (y del islam y el judaísmo) y desarrollaron aportaciones originales en lógica, metafísica, ética y filosofía política.
San Agustín es el filósofo más importante de la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media. Su pensamiento fusiona la filosofía platónica con la teología cristiana. Para Agustín, la verdad no se encuentra en el mundo exterior (como creían los empiristas) ni en las Ideas separadas de Platón, sino en el interior del alma, donde Dios ha depositado las verdades eternas: «No vayas fuera, vuelve a ti mismo; en el interior del hombre habita la verdad».
Ideas fundamentales de San Agustín:
• Teoría de la iluminación: Dios ilumina la mente humana para que pueda conocer las verdades eternas, del mismo modo que el sol ilumina los objetos para que los ojos los vean.
• El problema del mal: el mal no es una sustancia positiva, sino una privación del bien (privatio boni). Dios no creó el mal; el mal surge de la libertad humana (el pecado).
• La Ciudad de Dios: Agustín distingue dos «ciudades» o principios de convivencia: la Ciudad de Dios (guiada por el amor a Dios) y la Ciudad terrena (guiada por el amor propio egoísta). La historia es el escenario de la lucha entre ambas.
• El tiempo: Agustín reflexiona sobre la naturaleza del tiempo en las Confesiones: el pasado ya no es, el futuro aún no es, el presente se desvanece al instante. El tiempo es una «distensión del alma».
Santo Tomás realizó la síntesis más ambiciosa entre la filosofía aristotélica y la teología cristiana. Su obra magna, la Summa Theologiae, es un monumento del pensamiento medieval. Mientras que Agustín seguía a Platón, Tomás adopta a Aristóteles como «el Filósofo» por excelencia.
Ideas fundamentales de Santo Tomás:
a) Relación fe-razón: fe y razón son dos vías de conocimiento distintas pero complementarias. La razón puede conocer algunas verdades sobre Dios (su existencia), pero otras solo son accesibles por la fe (la Trinidad, la encarnación). Nunca puede haber contradicción entre fe y razón, porque ambas proceden de Dios.
b) Las cinco vías para demostrar la existencia de Dios: Tomás propone cinco argumentos racionales:
c) Ley natural: Santo Tomás desarrolla la teoría de la ley natural, según la cual existe un orden moral inscrito en la naturaleza humana por Dios, accesible a la razón. El primer precepto de la ley natural es: «Haz el bien y evita el mal». De él se derivan preceptos como conservar la vida, procrear y educar a los hijos, vivir en sociedad y buscar la verdad.
La escolástica es el método filosófico-teológico predominante en las universidades medievales (siglos XII-XIV). Su método consistía en plantear una quaestio (pregunta), presentar argumentos a favor y en contra, y resolverla mediante una síntesis racional. Las primeras universidades europeas (Bolonia, París, Oxford, Salamanca) nacieron en este período como centros de estudio escolástico.
Guillermo de Ockham (c. 1287-1347) representa la crítica más radical a la escolástica tomista. Su nominalismo niega la existencia real de los universales (las esencias o naturalezas comunes): solo existen los individuos concretos; los conceptos universales (como «humanidad» o «justicia») son meros nombres (nomina) que utilizamos para agrupar individuos similares. El famoso principio de parsimonia o «navaja de Ockham» establece: «No se deben multiplicar los entes sin necesidad» (la explicación más sencilla es la preferible).
Ockham también separó radicalmente fe y razón: la existencia de Dios no se puede demostrar racionalmente; es exclusivamente una cuestión de fe. Esta separación preparó el terreno para la filosofía moderna y la ciencia empírica.
La filosofía medieval no fue exclusivamente cristiana. Pensadores islámicos como Averroes (1126-1198, Córdoba) comentaron y transmitieron la obra de Aristóteles a Europa, y Avicena (980-1037, Persia) desarrolló una metafísica de enorme influencia. El filósofo judío Maimónides (1138-1204, Córdoba) realizó una síntesis entre la filosofía aristotélica y la tradición judía en su Guía de perplejos. Córdoba fue durante el siglo XII uno de los centros intelectuales más importantes del mundo.
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