Este estudio trata sobre la producción y la empresa, un aspecto crucial en la economía. Se centra en cómo las empresas utilizan recursos para producir bienes y servicios, y cómo influyen estas actividades en la economía. Este tema es fundamental para entender cómo funciona el mercado y cómo las decisiones empresariales afectan a los ciudadanos.
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Los gobiernos y los bancos centrales disponen de dos grandes herramientas para influir en la marcha de la economía: la política fiscal (gestionada por el gobierno) y la política monetaria (gestionada por el banco central). Ambas buscan estabilizar la economía, suavizar las fluctuaciones del ciclo económico y promover el crecimiento, el empleo y la estabilidad de precios.
La política fiscal es el conjunto de decisiones del gobierno sobre ingresos públicos (impuestos) y gastos públicos para influir en la actividad económica. Es responsabilidad del gobierno de cada país y se materializa en los Presupuestos Generales del Estado.
Los impuestos son la principal fuente de ingresos del Estado. Se clasifican en:
Progresivo: paga un porcentaje mayor quien más gana (el IRPF: tramos del 19% al 47%).
Proporcional: todos pagan el mismo porcentaje (ej.: IVA general del 21%).
Regresivo: paga proporcionalmente más quien menos gana. El IVA tiene este efecto en la práctica, porque las familias pobres dedican al consumo un mayor porcentaje de su renta.
El gasto público incluye todas las partidas que el Estado destina a financiar sus actividades:
• Gasto corriente: salarios de funcionarios, compra de suministros, mantenimiento.
• Transferencias: pensiones, prestaciones por desempleo, becas, subvenciones.
• Inversión pública: infraestructuras (carreteras, hospitales, escuelas), I+D.
• Pago de la deuda pública: intereses de la deuda acumulada.
Política fiscal expansiva (para combatir la recesión y el desempleo):
• Aumentar el gasto público (más inversión, más transferencias).
• Reducir los impuestos (para estimular el consumo y la inversión).
• Consecuencia: aumento del déficit público, reactivación de la economía.
Política fiscal restrictiva (para combatir la inflación y el déficit):
• Reducir el gasto público.
• Aumentar los impuestos.
• Consecuencia: reducción del déficit, enfriamiento de la economía.
El déficit público se produce cuando los gastos del Estado superan a los ingresos en un año determinado. Si los ingresos superan a los gastos, hay superávit. El déficit estructural es el que persiste incluso cuando la economía está en plena actividad.
La deuda pública es la acumulación de todos los déficits pasados no amortizados. Se mide habitualmente como porcentaje del PIB. El Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la UE establece que el déficit público no debe superar el 3% del PIB y la deuda pública no debe exceder el 60% del PIB, aunque muchos países incumplen estos límites.
La política monetaria es el conjunto de acciones del Banco Central (en la zona euro, el BCE) para controlar la cantidad de dinero en circulación y los tipos de interés, con el objetivo principal de mantener la estabilidad de precios.
Los principales instrumentos de la política monetaria son:
Política monetaria expansiva (para estimular la economía):
• Bajar los tipos de interés.
• Comprar deuda pública (inyectar liquidez).
• Reducir el coeficiente de reservas.
• Efecto: más crédito, más consumo e inversión, más empleo, pero riesgo de inflación.
Política monetaria restrictiva (para frenar la inflación):
• Subir los tipos de interés.
• Vender deuda pública (retirar liquidez).
• Aumentar el coeficiente de reservas.
• Efecto: menos crédito, menos consumo e inversión, frena la inflación, pero riesgo de desempleo.
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