Los cuentos son historias inventadas que nos entretienen y nos enseñan cosas. Leer cuentos es una de las actividades más bonitas del mundo: nos permite viajar a lugares lejanos, conocer personajes increíbles y vivir aventuras sin movernos de la silla.
En este tema aprenderemos las partes de un cuento, leeremos dos cuentos completos y contestaremos preguntas para comprobar que los hemos entendido bien.
Todos los cuentos tienen tres partes muy importantes:
Los personajes son las personas, los animales o los seres fantásticos que aparecen en el cuento. Hay dos tipos de personajes:
Personaje principal (protagonista): es el más importante. La historia trata sobre él o ella.
Personajes secundarios: acompañan al protagonista y le ayudan o le ponen dificultades.
El lugar es donde ocurre la historia: un bosque, una ciudad, un castillo, el fondo del mar...
El tiempo es cuándo ocurre: hace mucho tiempo, en la actualidad, en el futuro...
Había una vez, en lo más alto del cielo, una pequeña estrella llamada Lucía. Lucía era la más pequeña de todas las estrellas y apenas podía hacer una luz muy débil. Las otras estrellas brillaban con fuerza y todo el mundo las miraba desde la Tierra. Pero nadie veía a Lucía.
Una noche, Lucía se sintió muy triste. «¿Por qué no puedo brillar como las demás?», se preguntó. Entonces decidió bajar a la Tierra para buscar una solución. Voló y voló hasta llegar a un bosque muy oscuro. Allí encontró a un pequeño búho llamado Tomás que no podía encontrar el camino a su nido porque no había luz.
«¡Ayúdame, por favor!», pidió el búho. Lucía se esforzó mucho y consiguió emitir un pequeño destello. Fue suficiente para que Tomás viera el camino. «¡Gracias, estrellita! Tu luz es pequeña, pero me ha salvado», dijo el búho muy contento.
Lucía se dio cuenta de algo importante: no hace falta ser la más grande para ser útil. Volvió al cielo muy contenta y, desde entonces, brilla cada noche con mucho orgullo, porque sabe que su pequeña luz puede ayudar a alguien.
En un valle verde y hermoso, había un río llamado Rápido. Rápido llevaba agua fresca a todos los pueblos del valle. Los animales bebían de sus aguas, los niños jugaban en su orilla y los agricultores regaban sus campos con su agua.
Un día de verano, Rápido estaba muy cansado. «Estoy harto de correr todo el día. Quiero parar y descansar», dijo. Y dejó de moverse. Se quedó completamente quieto.
Al principio todo parecía tranquilo. Pero pronto los peces empezaron a quejarse porque el agua se calentaba demasiado. Las flores de la orilla se marchitaron porque no recibían agua nueva. Los animales tenían mucha sed y los campos se secaban. Una ranita llamada Verde fue a hablar con Rápido: «Si no corres, todos sufrimos. Te necesitamos».
Rápido entendió que su trabajo era muy importante. «No me había dado cuenta de que tantos seres dependen de mí», pensó. Empezó a correr de nuevo, con más fuerza que antes. Los peces saltaron de alegría, las flores volvieron a crecer y los niños volvieron a jugar en la orilla. Rápido nunca más volvió a quejarse, porque sabía que su esfuerzo hacía felices a todos.
¿Te has preguntado alguna vez por qué los cuentos suelen ser muy diferentes de las historias reales? Pues bien, este tema no solo nos enseña las partes de un cuento, sino también la razón por la cual los cuentos suelen ser una manera divertida de contar historias. Los cuentos suelen contener elementos como el humor, la ficción, la fantasía y la ironía, lo que nos permite conocer personajes extraordinarios, aventuras inesperadas y situaciones que no son siempre realistas, pero siempre emocionantes.
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