Leer no es solo decir las palabras en voz alta: leer bien es entender lo que el texto nos cuenta. Un buen lector sabe de qué trata un texto, recuerda lo importante y es capaz de adivinar lo que el texto no dice directamente. En esta lección aprenderás algunos trucos para comprender mejor lo que lees.
Para comprender un texto conviene trabajar en tres momentos:
1. Antes de leer
2. Durante la lectura
3. Después de leer
Además, hay dos tipos de preguntas de comprensión:
Un buen lector también se hace preguntas mientras lee: ¿qué pasará después?, ¿por qué el personaje actúa así?, ¿qué habría hecho yo? Hacerse preguntas ayuda a mantener la atención y a recordar mejor lo leído. Y al terminar, conviene dar nuestra opinión: ¿nos ha gustado el texto?, ¿qué hemos aprendido?
Por último, recuerda que no todos los textos se leen igual. Un cuento se lee para disfrutar y conocer una historia; una receta o unas instrucciones, para saber cómo hacer algo paso a paso; y un texto de Ciencias, para aprender información nueva. Saber para qué leemos nos ayuda a fijarnos en lo importante de cada texto y a no perdernos en los detalles.
Lee este texto: «Pablo se levantó temprano. Se puso el bañador, cogió la toalla y la crema solar y salió corriendo de casa. Sus amigos lo esperaban en la orilla con un balón».
Lee: «Lola cogió el paraguas y las botas de agua antes de salir de casa». ¿Qué tiempo hacía probablemente?
¿Qué conviene hacer ANTES de empezar a leer un texto?
En la lección anterior aprendimos los determinantes, que acompañan al sustantivo. Ahora vamos a estudiar los pronombres personales, que son palabras que sustituyen al sustantivo para no repetirlo todo el tiempo.
Imagina que cada vez que hablas de tu amigo Carlos tuvieras que decir su nombre. Sería muy repetitivo: «Carlos fue al parque. Carlos jugó al fútbol. Carlos se divirtió mucho.» Los pronombres nos ayudan: «Carlos fue al parque. Él jugó al fútbol. Él se divirtió mucho.»
Un pronombre personal es una palabra que sustituye a un nombre (sustantivo) y señala a las personas que intervienen en la comunicación:
— La primera persona es quien habla: yo, nosotros, nosotras.
— La segunda persona es a quien se habla: tú, vosotros, vosotras.
— La tercera persona es de quien se habla: él, ella, ellos, ellas.
Los pronombres personales tienen dos tipos de formas:
Formas tónicas (con acento propio): pueden ir solos. Son los pronombres sujeto: yo, tú, él, ella, nosotros, vosotros, ellos, ellas. También: mí, ti, sí, conmigo, contigo, consigo.
Formas átonas (sin acento propio): siempre van junto al verbo. Son: me, te, se, lo, la, le, nos, os, los, las, les.
Es importante elegir bien el pronombre para que la oración tenga sentido y sea correcta.
Cuando hablamos con personas mayores o en situaciones formales, usamos usted (singular) y ustedes (plural) en lugar de tú y vosotros. Aunque se dirigen a la segunda persona, llevan el verbo en tercera persona.
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