El castellano que hablas hoy es, en gran medida, latín que ha ido cambiando durante más de dos mil años. En esta lección vas a conocer de dónde viene el latín, cómo se extendió por Europa, por qué se fragmentó en muchas lenguas distintas y qué cambios sufrieron las palabras latinas hasta convertirse en palabras castellanas.
El latín pertenece a la gran familia de lenguas indoeuropeas, a la que también pertenecen el griego, las lenguas germánicas (inglés, alemán), las eslavas (ruso, polaco), las celtas o el sánscrito de la India. Todas proceden de una lengua prehistórica común, el indoeuropeo, que no se escribió pero que los lingüistas han reconstruido comparando palabras: latín mater, griego mḗtēr, sánscrito mātár, inglés mother.
Dentro del indoeuropeo, el latín forma parte del grupo de las lenguas itálicas, junto con el osco y el umbro. Al principio era solo la lengua de una pequeña región del centro de Italia, el Lacio (Latium), de donde toma su nombre. Roma, según la tradición fundada en el 753 a.C., era una de sus ciudades.
A medida que Roma conquistó Italia y después todo el Mediterráneo, el latín se impuso como lengua de la administración, el ejército y el comercio. Los pueblos conquistados lo fueron adoptando y abandonaron poco a poco sus lenguas propias. Este proceso se llama romanización. En Hispania comenzó en el 218 a.C., cuando los romanos desembarcaron en Ampurias durante la Segunda Guerra Púnica. De las lenguas anteriores a Roma en la península solo ha sobrevivido el euskera.
Cuando el Imperio se descompuso, las comunicaciones entre regiones se debilitaron y el latín vulgar de cada zona evolucionó por su cuenta. Así surgieron las lenguas romances o románicas: castellano, catalán, gallego, portugués, francés, occitano, italiano, sardo, retorrománico y rumano. En la península, el latín evolucionó hacia el gallego-portugués, el asturleonés, el castellano, el navarroaragonés y el catalán, además de las hablas mozárabes de la zona musulmana.
Los sustantivos castellanos proceden en general del acusativo latino, por eso se citan así: noctem, portam, lupum.
| Cambio | Ejemplos |
|---|---|
| Pérdida de la -m final y -u final → -o | lupum → lobo, vinum → vino |
| ŏ breve tónica → ue | portam → puerta, novum → nuevo |
| ĕ breve tónica → ie | terram → tierra, petram → piedra |
| p, t, c entre vocales → b, d, g (sonorización) | lupum → lobo, vitam → vida, focum → fuego |
| f- inicial → h- | facere → hacer, filium → hijo |
| -ct- → ch | noctem → noche, lactem → leche |
| pl-, cl-, fl- iniciales → ll- | plenum → lleno, clavem → llave, flammam → llama |
| -li-, -c'l- → j | folia → hoja, oculum → ojo |
Ejemplo 1. filium → hijo. La f- inicial pasa a h-; el grupo -li- da j; se pierde la -m y la -u final se convierte en -o. Resultado: hijo. Su cultismo es filial.
Ejemplo 2. petram → piedra. La ĕ breve tónica diptonga en ie; la t entre vocales se sonoriza en d; se pierde la -m. Resultado: piedra.
Ejemplo 3. factum → hecho. f- → h-; -ct- → ch; -um → -o. Resultado: hecho. Cultismo de la misma familia: factor.
¿A qué familia de lenguas pertenece el latín?
Del latín noctem procede el castellano noche. ¿Qué cambio fonético se observa?
¿Cuál de estos pares es un doblete (palabra patrimonial y cultismo procedentes de la misma palabra latina)?
¿De qué variedad del latín surgieron las lenguas romances?
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