Con Carlos I (1516-1556) y su hijo Felipe II (1556-1598) comienza la dinastía de los Austrias en España, y el país se convierte en la mayor potencia mundial del momento, con un imperio en el que, según se decía, «no se ponía el sol».
Trasladó la capital a Madrid, defendió con firmeza el catolicismo frente al protestantismo (Contrarreforma) y en 1580 heredó también la corona de Portugal, uniendo temporalmente toda la Península Ibérica bajo un mismo rey. Mandó construir el monasterio de El Escorial.
¿Qué revuelta enfrentó Carlos I en Castilla?
¿Qué reino se incorporó a la corona con Felipe II en 1580?
¿Qué monasterio mandó construir Felipe II?
El siglo XIX español fue extraordinariamente convulso: guerra de Independencia, pérdida del imperio americano, enfrentamiento entre absolutismo y liberalismo, guerras carlistas, alternancia de revoluciones y restauraciones, y un lento y tardío proceso de industrialización. Es un siglo clave para entender la España contemporánea.
En 1808, Napoleón invadió España aprovechando las disputas entre el rey Carlos IV y su hijo Fernando VII. Mediante las abdicaciones de Bayona, Napoleón forzó a ambos a renunciar a la corona y nombró rey a su hermano José Bonaparte (José I). El pueblo español se levantó espontáneamente el 2 de mayo de 1808 en Madrid, dando inicio a la Guerra de la Independencia.
La guerra tuvo tres dimensiones: resistencia popular (guerrillas, que acosaban al ejército francés con ataques rápidos), sitios de ciudades (Zaragoza, Gerona) y batalla convencional (con la ayuda del ejército británico del duque de Wellington). La guerra terminó con la derrota francesa y el regreso de Fernando VII (1814).
Mientras se luchaba contra los franceses, representantes de todas las provincias españolas se reunieron en Cádiz (la única ciudad importante no ocupada) y redactaron la Constitución de 1812 («La Pepa», aprobada el 19 de marzo, festividad de San José):
• Soberanía nacional: el poder reside en la nación, no en el rey.
• División de poderes: legislativo (Cortes), ejecutivo (rey), judicial (tribunales).
• Derechos individuales: libertad de prensa, igualdad ante la ley, abolición de la Inquisición.
• Sufragio universal masculino indirecto.
• Monarquía constitucional (el rey comparte el poder con las Cortes).
La muerte de Fernando VII (1833) desencadenó la Primera Guerra Carlista (1833-1839): los carlistas (absolutistas, foralistas, clericales) defendían la candidatura de Carlos V, mientras los liberales apoyaban a la regente María Cristina y la futura Isabel II. Los carlistas tuvieron su base en el País Vasco, Navarra, Cataluña y el Maestrazgo. La guerra terminó con el Convenio de Vergara (1839, «abrazo de Vergara» entre los generales Espartero y Maroto).
El reinado de Isabel II (1843-1868) se caracterizó por la alternancia entre moderados y progresistas, las desamortizaciones (Mendizábal, 1836; Madoz, 1855), que pusieron en venta tierras de la Iglesia y municipios, la construcción del ferrocarril y un lento proceso de industrialización limitado a Cataluña (textil) y País Vasco (siderurgia).
La Restauración (1874-1923) fue diseñada por Cánovas del Castillo. Se basaba en la Constitución de 1876, la monarquía parlamentaria y el turno de partidos (conservadores de Cánovas y liberales de Sagasta se alternaban en el poder mediante elecciones manipuladas, el caciquismo). El sistema funcionó hasta que el Desastre de 1898 (pérdida de Cuba, Puerto Rico y Filipinas ante EE. UU.) provocó una profunda crisis nacional.
¿Quieres hacer los ejercicios y guardar tu progreso en Historia de España - 2.º Bachillerato?
Crear cuenta gratis