Los océanos, los ríos y las aguas subterráneas son tres partes fundamentales de la hidrosfera. Los océanos contienen casi toda el agua del planeta; los ríos y los acuíferos nos proporcionan buena parte del agua dulce que usamos para beber, regar y producir energía. En esta lección conoceremos sus características y su importancia.
Océanos y mares. Los océanos cubren alrededor del 71 % de la superficie terrestre. Son cinco: Pacífico (el más grande y profundo), Atlántico, Índico, Antártico o Austral y Ártico (el más pequeño). Los mares son extensiones de agua salada más pequeñas y cercanas a los continentes, como el Mediterráneo o el Cantábrico.
Las aguas marinas están siempre en movimiento:
Ríos. Un río es una corriente continua de agua dulce. Nace en un lugar elevado (nacimiento) y recorre tres tramos: el curso alto, con mucha pendiente, donde el agua erosiona y forma valles en V; el curso medio, donde transporta materiales y traza curvas llamadas meandros; y el curso bajo, donde deposita sedimentos. Termina en la desembocadura, que puede ser un estuario (ancha, donde entra el agua del mar) o un delta (acumulación de sedimentos en forma de triángulo). Los ríos que desembocan en otro río se llaman afluentes, y la cantidad de agua que llevan es su caudal.
Aguas subterráneas. Parte del agua de lluvia se infiltra en el suelo y se acumula en rocas permeables, formando acuíferos. El límite superior del agua acumulada es el nivel freático. Estas aguas salen de forma natural por los manantiales o se extraen mediante pozos. Son una reserva muy valiosa, pero están amenazadas por la sobreexplotación (sacar más agua de la que entra) y por la contaminación con abonos, residuos o, en las costas, la entrada de agua salada.
Ejemplo 1. Describe el recorrido del río Tajo. Nace en los Montes Universales (Teruel), atraviesa la Meseta Sur pasando por ciudades como Toledo y Talavera, entra en Portugal y desemboca en el océano Atlántico, en Lisboa, formando un amplio estuario. Por tanto, pertenece a la vertiente atlántica. En cambio, el Ebro desemboca en el Mediterráneo formando un delta.
Ejemplo 2. ¿Por qué un pozo se seca en verano? El pozo saca agua del acuífero solo si llega por debajo del nivel freático. En verano llueve poco y se extrae más agua para regar, así que el nivel freático baja. Si queda por debajo del fondo del pozo, este deja de dar agua.
¿Qué causa principalmente las mareas?
¿Cómo se llama la desembocadura en forma de triángulo formada por la acumulación de sedimentos?
La Prehistoria es el periodo más largo de la historia de la humanidad: abarca desde la aparición de los primeros seres humanos del género Homo (hace unos 2,5 millones de años) hasta la invención de la escritura (hacia el 3500 a.C.). Al no existir documentos escritos, nuestro conocimiento de este periodo se basa en los restos arqueológicos: herramientas de piedra, huesos, pinturas rupestres, restos de viviendas, etc.
La Prehistoria se divide en tres grandes etapas: Paleolítico (Edad de Piedra Antigua), Neolítico (Edad de Piedra Nueva) y Edad de los Metales.
El Paleolítico es la etapa más larga. Los seres humanos eran nómadas: se desplazaban continuamente en busca de alimento. Su economía se basaba en la caza, la pesca y la recolección de frutos y raíces silvestres. Se trata de una economía depredadora, pues los seres humanos tomaban lo que la naturaleza ofrecía sin producir alimentos.
A lo largo del Paleolítico se sucedieron varias especies de homínidos, cada vez más evolucionadas:
Vivienda: Los grupos del Paleolítico vivían en cuevas y abrigos rocosos (cuando los encontraban) o en campamentos al aire libre con cabañas construidas con ramas, pieles y huesos de grandes animales.
Herramientas: Se fabricaban tallando la piedra (especialmente el sílex) para crear útiles cortantes. La técnica evolucionó:
Organización social: Vivían en pequeños grupos de 20-40 personas (bandas), basados en lazos familiares. La cooperación era esencial para la caza de grandes animales.
El fuego: El control del fuego (hace unos 400.000 años) fue un avance revolucionario. Servía para calentarse, iluminar, ahuyentar a los depredadores, cocinar alimentos (facilitando su digestión y ampliando la dieta) y como centro de reunión social.
El Homo sapiens desarrolló las primeras manifestaciones artísticas conocidas durante el Paleolítico Superior (hace unos 40.000 años):
Arte rupestre (pintura en cuevas): Se pintaban figuras de animales (bisontes, caballos, ciervos, mamuts) en las paredes de las cuevas usando pigmentos naturales (óxido de hierro para el rojo, carbón para el negro, arcilla para el ocre). Las cuevas más famosas son Altamira (Cantabria, España) y Lascaux (Francia).
Arte mueble (objetos portátiles): Figuritas talladas en hueso, marfil o piedra, como las célebres Venus paleolíticas (figuras femeninas con rasgos exagerados), que probablemente tenían un significado ritual relacionado con la fertilidad.
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