El agua cubre más de dos tercios de la superficie de la Tierra y es imprescindible para la vida. El conjunto de todas las aguas del planeta (océanos, mares, ríos, lagos, glaciares, aguas subterráneas y vapor de la atmósfera) se llama hidrosfera. En esta lección repasaremos lo esencial sobre las aguas y lo pondremos en práctica con ejemplos resueltos y ejercicios.
1. Agua salada y agua dulce. Casi toda el agua de la Tierra es salada (alrededor del 97,5 %) y está en los océanos y mares. Solo un 2,5 % es agua dulce, y la mayor parte de ella no está a nuestro alcance:
2. El ciclo del agua. El agua circula sin parar entre el mar, la atmósfera y la tierra. El calor del Sol evapora el agua; el vapor sube, se enfría y se condensa formando nubes; después cae como precipitación (lluvia, nieve o granizo). Una parte corre por la superficie hasta los ríos (escorrentía), otra se infiltra en el suelo y otra vuelve a evaporarse.
3. Los ríos. Un río es una corriente de agua dulce continua que desemboca en el mar, en un lago o en otro río. Conviene conocer estos conceptos:
4. Lagos y aguas subterráneas. Los lagos son masas de agua acumuladas en zonas hundidas del terreno. Las aguas subterráneas se forman cuando el agua de lluvia se infiltra y se acumula entre rocas permeables, formando acuíferos. Salen a la superficie por los manantiales o se extraen con pozos.
Ejemplo 1. Si toda el agua de la Tierra cupiera en 100 litros, ¿cuánta sería agua dulce y dónde estaría?
Conclusión: el agua dulce que vemos en ríos y lagos es una parte diminuta del total, y por eso hay que cuidarla.
Ejemplo 2. ¿A qué vertiente pertenecen el Ebro, el Tajo y el Nalón? Miramos dónde desemboca cada uno: el Ebro desemboca en el mar Mediterráneo (vertiente mediterránea); el Tajo, en el océano Atlántico, en Lisboa (vertiente atlántica); el Nalón, en el mar Cantábrico, en Asturias (vertiente cantábrica).
Si toda el agua de la Tierra cupiera en 100 litros, ¿cuántos litros serían de agua dulce?
¿A qué vertiente hidrográfica pertenece el río Ebro?
Hacia el 10000 a.C., al finalizar la última glaciación, el clima de la Tierra cambió drásticamente: las temperaturas subieron, los hielos se retiraron y los paisajes se transformaron. Estos cambios ambientales provocaron una revolución en la forma de vida humana que conocemos como la Revolución Neolítica.
La palabra Neolítico significa «piedra nueva» y se refiere a la nueva técnica de fabricar herramientas de piedra: el pulimento, que producía útiles más eficaces y duraderos. Pero el cambio fundamental de este periodo no fue técnico, sino económico: el paso de una economía depredadora (caza y recolección) a una economía productora basada en la agricultura y la ganadería.
Los seres humanos descubrieron que podían plantar semillas y obtener cosechas de cereales (trigo, cebada, arroz, maíz) y legumbres. Los primeros indicios de agricultura se han encontrado en el Creciente Fértil, una zona en forma de media luna que abarca desde Mesopotamia hasta Egipto, pasando por Palestina. Paralelamente, se domesticaron animales: primero el perro (que ayudaba en la caza), luego ovejas, cabras, cerdos y vacas.
La Revolución Neolítica transformó la vida humana de forma irreversible:
Otras innovaciones del Neolítico incluyen:
• La cerámica: vasijas de barro cocido para almacenar, transportar y cocinar alimentos.
• El tejido: fabricación de telas a partir de fibras vegetales (lino) o animales (lana) con telares primitivos.
• El comercio: intercambio de productos excedentes entre aldeas.
El descubrimiento de que ciertos minerales podían fundirse y moldearse para fabricar herramientas supuso otra gran revolución tecnológica. Se distinguen tres fases:
La Edad de los Metales trajo consigo grandes transformaciones:
• Desarrollo urbano: las aldeas crecieron hasta convertirse en las primeras ciudades.
• Especialización del trabajo: aparecieron artesanos, comerciantes, sacerdotes y guerreros.
• Estratificación social: surgieron las diferencias de riqueza y poder, con jefes y elites.
• Nuevos inventos: la rueda (hacia 3500 a.C.), el arado (3000 a.C.), la vela (3000 a.C.) y la escritura (3500-3000 a.C.).
• Monumentos megalíticos: construcciones de grandes piedras (menhires, dólmenes, crómlech) con función funeraria o ritual. Destacan Stonehenge (Inglaterra) y los dólmenes de Antequera (Málaga).
La Península Ibérica tiene una riquísima herencia prehistórica:
• Paleolítico: Yacimiento de Atapuerca (Burgos), con restos humanos de hace más de 1 millón de años (Sima del Elefante) y de Homo antecessor, de unos 850.000 años (Gran Dolina). Cueva de Altamira (Cantabria), con sus famosas pinturas rupestres.
• Neolítico: Llegó hacia el 5000 a.C. por la costa mediterránea. Destaca la cultura de la cerámica cardial.
• Edad de los Metales: Cultura de Los Millares (Almería, Edad del Cobre) y El Argar (Almería, Edad del Bronce). Megalitismo en toda la Península (dólmenes de Antequera, menhires de Galicia).
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