El cuerpo humano es un organismo extraordinariamente complejo, organizado en varios niveles de complejidad creciente. Desde los átomos que forman las moléculas hasta los sistemas y aparatos que realizan las funciones vitales, cada nivel depende del anterior para funcionar correctamente.
Los niveles de organización del cuerpo humano, de menor a mayor complejidad, son:
1. Nivel químico: Los átomos (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo, azufre) se combinan para formar moléculas. Las moléculas fundamentales para la vida son las biomoléculas: agua, sales minerales, glúcidos (carbohidratos), lípidos (grasas), proteínas y ácidos nucleicos (ADN y ARN).
2. Nivel celular: Las biomoléculas se organizan para formar células, la unidad básica de la vida. El cuerpo humano tiene unos 37 billones de células de más de 200 tipos diferentes (neuronas, glóbulos rojos, células musculares, células epiteliales...).
3. Nivel tisular: Las células del mismo tipo se agrupan formando tejidos. Existen cuatro tipos fundamentales de tejidos:
4. Nivel de órgano: Varios tejidos se combinan para formar órganos con funciones específicas. Por ejemplo, el corazón contiene tejido muscular cardíaco, tejido conectivo, tejido epitelial (endocardio) y tejido nervioso.
5. Nivel de sistema/aparato: Varios órganos que trabajan juntos forman un sistema (si los órganos son del mismo tipo de tejido, como el sistema muscular) o un aparato (si los órganos son de tejidos diferentes, como el aparato digestivo).
6. Nivel de organismo: Todos los aparatos y sistemas funcionando de manera coordinada constituyen el organismo completo.
El aparato locomotor permite el movimiento del cuerpo. Está formado por el sistema esquelético (huesos, cartílagos y articulaciones) y el sistema muscular (músculos esqueléticos).
El esqueleto humano tiene 206 huesos en el adulto. Se divide en:
• Esqueleto axial: Cráneo (8 huesos), cara (14 huesos), columna vertebral (33 vértebras agrupadas en cervicales, torácicas, lumbares, sacro y cóccix), costillas (12 pares) y esternón.
• Esqueleto apendicular: Cintura escapular (clavícula y escápula), extremidades superiores (húmero, cúbito, radio, carpos, metacarpos, falanges), cintura pélvica (huesos coxales) y extremidades inferiores (fémur, rótula, tibia, peroné, tarsos, metatarsos, falanges).
Funciones de los huesos: Sostén del cuerpo, protección de órganos internos (cráneo → cerebro, costillas → pulmones y corazón), movimiento (junto con los músculos), almacén de minerales (calcio, fósforo) y producción de células sanguíneas (médula ósea roja).
Tipos de articulaciones:
• Fijas (sinartrosis): No permiten movimiento (suturas del cráneo).
• Semimóviles (anfiartrosis): Permiten poco movimiento (vértebras, sínfisis púbica).
• Móviles (diartrosis): Amplio rango de movimiento (hombro, rodilla, cadera). Tienen cápsula articular, líquido sinovial y ligamentos.
Los músculos esqueléticos (más de 600 en el cuerpo) se unen a los huesos mediante tendones. Al contraerse, tiran de los huesos y producen movimiento. Trabajan en parejas antagónicas: cuando uno se contrae (agonista), el otro se relaja (antagonista). Ejemplo: el bíceps flexiona el brazo y el tríceps lo extiende.
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