El reinado de Fernando VII (1814-1833) es una etapa de enfrentamiento permanente entre absolutismo y liberalismo.
Fernando VII regresó a España en 1814 y, apoyado por el "Manifiesto de los Persas" (documento firmado por diputados absolutistas), derogó la Constitución de 1812, restauró el absolutismo, restableció la Inquisición y persiguió a los liberales. Crisis económica permanente.
El 1 de enero de 1820, el coronel Riego se pronunció en Cabezas de San Juan (Sevilla) y obligó a Fernando VII a jurar la Constitución de 1812. Se restauraron las reformas de Cádiz: supresión de la Inquisición, desamortización de bienes del clero, libertad de prensa. Pero las divisiones entre liberales moderados y exaltados, la oposición del rey y de las potencias absolutistas europeas llevaron a la intervención de los Cien Mil Hijos de San Luis (ejército francés, 1823), que restauraron el absolutismo.
Restauración absolutista con represión (ejecución de Riego, persecución de liberales). Pero Fernando VII no restauró la Inquisición y tuvo que aceptar ciertas reformas económicas. Surgió la oposición ultrarrealista (apostólicos, futuros carlistas) que consideraban a Fernando demasiado tibio.
Fernando VII, sin hijos varones, derogó la Ley Sálica mediante la Pragmática Sanción (1830) para que su hija Isabel pudiera heredar el trono. Su hermano Carlos María Isidro, apoyado por los absolutistas, no reconoció esta decisión. A la muerte de Fernando VII (1833), estalló la Primera Guerra Carlista.
Repasa los conceptos principales de esta lección. Intenta explicar con tus propias palabras lo que has aprendido sobre Fernando VII: absolutismo, Trienio Liberal y sucesión.
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