Entre los siglos IX y XIII, Europa occidental se organizó según un sistema político, económico y social llamado feudalismo. En esta lección verás por qué surgió, cómo funcionaban las relaciones entre señores y vasallos y cómo se dividía la sociedad en estamentos.
Origen. Tras la división del Imperio carolingio (843), los reyes perdieron poder. Al mismo tiempo, Europa sufrió nuevas incursiones: los vikingos desde el norte, los húngaros desde el este y los musulmanes desde el sur. Como los reyes no podían defender a toda la población, los nobles con tierras y guerreros se convirtieron en los verdaderos protectores de cada territorio.
Las relaciones de vasallaje. Un noble poderoso (el señor) entregaba a otro noble (el vasallo) un territorio llamado feudo. El pacto se sellaba con una ceremonia en dos partes:
El vasallo se comprometía a dar auxilium (ayuda militar) y consilium (consejo). El señor, a cambio, le debía protección y mantenimiento. El rey era, en teoría, el señor de todos, pero en la práctica muchos grandes señores eran casi independientes.
La sociedad estamental. La sociedad se dividía en tres estamentos, grupos cerrados a los que se pertenecía por nacimiento:
Nobleza y clero eran los estamentos privilegiados: no pagaban impuestos y tenían leyes y tribunales propios. Los campesinos eran el estamento no privilegiado. Pasar de un estamento a otro era muy difícil; la única vía relativamente abierta era entrar en el clero.
El señorío y los campesinos. Las tierras del señor se dividían en la reserva, que explotaba directamente, y los mansos, parcelas cedidas a familias campesinas. Había campesinos libres y siervos, que estaban ligados a la tierra y no podían marcharse sin permiso del señor. Sus principales cargas eran:
Ejemplo 1. ¿A qué estamento pertenece cada persona?
Ejemplo 2. Las cargas de un campesino. Una familia campesina recoge 60 sacos de trigo. ¿Cuántos debe entregar como diezmo?
Paso 1: el diezmo es la décima parte de la cosecha. Paso 2: 60 ÷ 10 = 6. Respuesta: entrega 6 sacos a la Iglesia. Además, aún tendrá que pagar la renta al señor y las banalidades, por lo que le quedará mucho menos de lo que ha producido.
Un vasallo se arrodilla ante su señor, coloca sus manos entre las de él y le jura fidelidad. ¿Cómo se llama esta parte de la ceremonia de vasallaje?
Una familia campesina recoge 50 sacos de trigo. ¿Cuántos sacos debe entregar a la Iglesia en concepto de diezmo?
El Imperio romano de Occidente cayó oficialmente en el año 476 d.C., cuando el último emperador, Rómulo Augústulo, fue depuesto por el caudillo germánico Odoacro. Este acontecimiento marca convencionalmente el inicio de la Edad Media, un largo periodo histórico que se extiende desde el siglo V hasta el siglo XV (476-1492).
La caída de Roma no fue un suceso repentino, sino el resultado de un largo proceso de debilitamiento causado por múltiples factores que habían erosionado las bases del Imperio durante siglos: crisis económica, inestabilidad política, debilidad militar y la presión constante de los pueblos germánicos en las fronteras.
Los pueblos germánicos (llamados «bárbaros» por los romanos, término que significaba «extranjero» en griego) eran diversos grupos tribales que vivían al norte de las fronteras del Imperio (Rin y Danubio). Entre ellos destacaban los visigodos, ostrogodos, francos, vándalos, suevos, anglos, sajones y lombardos.
Estos pueblos llevaban siglos en contacto con Roma: algunos servían como soldados en el ejército romano, otros comerciaban con el Imperio. Sin embargo, a finales del siglo IV, la presión de los hunos (pueblo nómada procedente de Asia Central, que en el siglo V llegaría a dirigir Atila) empujó a los germanos a cruzar masivamente las fronteras romanas.
Sobre los restos del Imperio romano de Occidente se formaron diversos reinos germánicos:
Los reinos germánicos presentaban características comunes:
• Fusión de culturas: la cultura romana (latín, derecho, religión cristiana, urbanismo) se mezcló con las tradiciones germánicas (derecho consuetudinario, estructura tribal, lealtad personal al jefe).
• Ruralización: las ciudades perdieron importancia; la economía se volvió predominantemente agraria.
• Debilitamiento del comercio: las rutas comerciales se interrumpieron; se pasó a una economía de autosubsistencia.
• Papel de la Iglesia: la Iglesia católica fue la principal institución que conservó la cultura romana (los monasterios copiaban manuscritos, educaban y asistían a los pobres).
Mientras Occidente se fragmentaba, el Imperio romano de Oriente (llamado Imperio bizantino) sobrevivió durante mil años más, con capital en Constantinopla (la antigua Bizancio, actual Estambul). El momento de máximo esplendor fue el reinado de Justiniano I (527-565), que reconquistó parte de Occidente (Italia, norte de África, sur de Hispania), compiló el derecho romano en el Corpus Iuris Civilis (base del derecho europeo) y construyó la magnífica basílica de Santa Sofía. El Imperio bizantino cayó finalmente en 1453, cuando los turcos otomanos conquistaron Constantinopla.
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