A partir del siglo XI, Europa experimentó una profunda transformación. Tras siglos de predominio rural, las ciudades volvieron a crecer y el comercio se reactivó. Este fenómeno, conocido como el renacimiento urbano, cambió la estructura económica, social y cultural de la Edad Media.
Varios factores contribuyeron al renacimiento de las ciudades:
• Crecimiento agrícola: nuevas técnicas agrícolas (arado de vertedera, rotación trienal de cultivos, uso del caballo con collera) aumentaron la producción de alimentos.
• Crecimiento demográfico: más comida permitió un aumento de la población (de 40 a 70 millones en Europa entre los siglos XI y XIV).
• Mayor seguridad: las invasiones cesaron; las rutas comerciales volvieron a ser seguras.
• Excedentes agrícolas: los campesinos podían vender el sobrante en los mercados, estimulando el comercio.
Las ciudades medievales se llamaban burgos, y sus habitantes eran los burgueses. Nacían alrededor de castillos, monasterios, puentes o cruces de caminos. Estaban rodeadas de murallas para su defensa y tenían calles estrechas, una plaza del mercado y una catedral o iglesia principal.
Los burgueses no encajaban en la sociedad estamental feudal (no eran nobles, ni clérigos, ni campesinos), por lo que lucharon por conseguir derechos propios. Muchas ciudades obtuvieron cartas de privilegios (fueros) que les concedían autogobierno, mercado libre y libertad personal (el dicho medieval: «El aire de la ciudad hace libre» significaba que un siervo que viviera un año y un día en una ciudad se convertía en hombre libre).
Los artesanos de cada oficio se organizaban en gremios, que regulaban la producción, los precios, la calidad de los productos y la formación profesional. La carrera de un artesano pasaba por tres etapas:
El comercio se reactivó con dos grandes rutas:
• Comercio mediterráneo: dominado por las ciudades italianas de Venecia, Génova y Pisa, que comerciaban con Oriente (especias, seda, perfumes) a través del Mediterráneo.
• Comercio atlántico-báltico: dominado por la Liga Hanseática (alianza de ciudades del norte de Europa como Lübeck, Hamburgo, Brujas), que comerciaba con lana, madera, pieles y pescado.
En los cruces de estas rutas se celebraban grandes ferias (la más famosa, la de Champaña en Francia), donde se intercambiaban productos de toda Europa. El crecimiento del comercio impulsó el desarrollo de la banca y de nuevos instrumentos financieros como la letra de cambio.
Las Cruzadas fueron expediciones militares organizadas por la cristiandad europea para reconquistar Tierra Santa (Jerusalén y Palestina) del dominio musulmán. Fueron convocadas por varios papas y motivadas por:
• Motivos religiosos: recuperar los Santos Lugares para la cristiandad.
• Motivos políticos: el papa buscaba aumentar su poder e influencia.
• Motivos económicos: nobles y caballeros buscaban tierras y riquezas en Oriente.
• Motivos sociales: válvula de escape para la violencia feudal y el exceso de población noble.
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