La Prehistoria es el periodo que va desde la aparición de los primeros seres humanos hasta la invención de la escritura, hacia el 3500 a.C. Como no hay documentos escritos, la conocemos gracias a los restos arqueológicos: herramientas, huesos, pinturas y restos de viviendas. Se divide en tres etapas: Paleolítico, Neolítico y Edad de los Metales.
El Paleolítico («piedra antigua») va desde hace unos 2,5 millones de años hasta el 10000 a.C. y es la etapa más larga. Sus características:
El Neolítico («piedra nueva») comenzó hacia el 10000 a.C. en el Próximo Oriente, al terminar la última glaciación. Allí se produjo la Revolución Neolítica:
La Edad de los Metales comenzó hacia el 5000 a.C. en el Próximo Oriente, cuando se aprendió a fundir minerales para fabricar objetos de metal. Tiene tres fases: Edad del Cobre, Edad del Bronce (el bronce es una aleación de cobre y estaño, más dura que el cobre) y Edad del Hierro. En esta etapa:
En la península ibérica hay restos de las tres etapas: los yacimientos de Atapuerca (Burgos), con algunos de los fósiles humanos más antiguos de Europa; las pinturas de Altamira; los dólmenes de Antequera (Málaga); y los poblados de Los Millares (Edad del Cobre) y El Argar (Edad del Bronce), ambos en el sureste.
Ejemplo 1. ¿Qué parte de la historia humana ocupa el Paleolítico? Empezó hace unos 2.500.000 años y terminó hacia el 10000 a.C., es decir, hace unos 12.000 años. Duró: 2.500.000 − 12.000 = 2.488.000 años. Si dividimos 2.488.000 entre 2.500.000 obtenemos 0,995: el Paleolítico ocupa más del 99 % de la historia de la humanidad.
Ejemplo 2. Clasifica estos objetos según su etapa: un bifaz, una vasija de cerámica, una espada de bronce.
¿De qué metales es aleación el bronce?
¿Qué cambio económico define la Revolución Neolítica?
La civilización romana es una de las más importantes de la historia universal. Roma pasó de ser una pequeña aldea a orillas del río Tíber (en la actual Italia) a convertirse en un inmenso imperio que dominó todo el Mediterráneo, Europa occidental, el norte de África y el Próximo Oriente. Su legado perdura en nuestras leyes, idiomas (las lenguas romances, como el español), infraestructuras, arte y formas de gobierno.
Según la leyenda, Roma fue fundada el 21 de abril del 753 a.C. por Rómulo y Remo, dos gemelos amamantados por una loba. En realidad, Roma surgió de la fusión de varias aldeas de pastores y agricultores situadas en las siete colinas junto al río Tíber. Durante la monarquía, Roma fue gobernada por siete reyes (los tres últimos de origen etrusco). En el 509 a.C., los romanos expulsaron al último rey, Tarquinio el Soberbio, y fundaron la República.
La República se basaba en la idea de que el poder no debía estar en manos de una sola persona. Las instituciones principales eran:
La sociedad romana se dividía inicialmente en patricios (familias aristocráticas, con todos los derechos) y plebeyos (el resto de ciudadanos libres). Tras largos conflictos, los plebeyos consiguieron igualdad de derechos políticos. Además, existían los esclavos, sin ningún derecho, que podían ser prisioneros de guerra, hijos de esclavos o personas que habían caído en esclavitud por deudas.
Tras las guerras civiles, Octavio Augusto (sobrino e hijo adoptivo de César) se convirtió en el primer emperador en el 27 a.C., inaugurando el Principado. Augusto concentró todos los poderes pero mantuvo las instituciones republicanas como fachada. El Imperio alcanzó su máxima extensión bajo el emperador Trajano (98-117 d.C.), abarcando desde Britania (Inglaterra) hasta Mesopotamia, y desde el Rin y el Danubio hasta el Sáhara.
Los dos primeros siglos del Imperio se conocen como la Pax Romana (27 a.C.-180 d.C.): un periodo de relativa paz, prosperidad económica, estabilidad política y florecimiento cultural. La economía se basaba en la agricultura, el comercio a gran escala (facilitado por una excelente red de calzadas) y la explotación de las provincias. Roma llegó a tener más de un millón de habitantes.
A partir del siglo III d.C., el Imperio entró en una crisis profunda:
• Crisis política: inestabilidad; unos 25 emperadores en apenas 50 años (235-284), muchos asesinados.
• Crisis económica: descenso del comercio, inflación, aumento de impuestos.
• Crisis militar: dificultad para defender las fronteras; invasiones de pueblos germánicos.
• División del Imperio (395 d.C.): el emperador Teodosio dividió el Imperio entre sus hijos: Imperio Romano de Occidente (capital: Roma, luego Rávena) e Imperio Romano de Oriente (capital: Constantinopla).
• 476 d.C.: El último emperador de Occidente, Rómulo Augústulo, fue depuesto por el caudillo germánico Odoacro. Fin del Imperio Romano de Occidente y, convencionalmente, fin de la Edad Antigua.
• El Imperio de Oriente (Imperio bizantino) sobrevivió hasta 1453 (caída de Constantinopla ante los turcos otomanos).
Roma nos dejó un legado inmenso:
• El derecho romano: base de los sistemas jurídicos de gran parte del mundo occidental.
• Las lenguas romances: español, francés, italiano, portugués, rumano y catalán, entre otras, derivan del latín.
• Infraestructuras: calzadas, acueductos, puentes, anfiteatros (Coliseo), termas.
• El cristianismo: nacido en Palestina (provincia romana), se expandió por todo el Imperio y se convirtió en religión oficial con Teodosio (380 d.C.).
• El urbanismo: modelo de ciudad con foro, templos, termas, teatro, anfiteatro.
Roma comenzó la conquista de la Península Ibérica durante la Segunda Guerra Púnica (218 a.C., desembarco de Escipión en Ampurias). La conquista fue larga y difícil (dos siglos):
La romanización fue el proceso por el cual los pueblos hispanos adoptaron la lengua (latín), las costumbres, la religión, las leyes y la cultura romanas. Sus huellas son visibles hoy en:
• Calzadas: red de vías que conectaban Hispania (la Vía Augusta, de Cádiz a los Pirineos, enlazaba con las vías hacia Roma).
• Acueductos: el acueducto de Segovia, con 167 arcos y 818 m de longitud.
• Teatros: teatro romano de Mérida (Emérita Augusta).
• Puentes: puente romano de Alcántara (Cáceres).
• Personas ilustres nacidas en Hispania: los emperadores Trajano y Adriano, el filósofo Séneca, el poeta Marcial.
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