Para vivir, todas las células de nuestro cuerpo necesitan oxígeno y nutrientes. El aparato respiratorio se encarga de tomar el oxígeno del aire y de expulsar el dióxido de carbono, y el aparato circulatorio transporta el oxígeno y los nutrientes a todo el cuerpo y recoge los desechos. Los dos trabajan siempre en equipo.
El aparato respiratorio está formado por las vías respiratorias y los pulmones.
La respiración tiene dos movimientos:
El aparato circulatorio está formado por el corazón, los vasos sanguíneos y la sangre.
Cómo trabajan juntos. La sangre llega a los pulmones, recoge oxígeno en los alvéolos y deja el dióxido de carbono. Vuelve al corazón, que la envía a todo el cuerpo. En los capilares entrega el oxígeno a las células y recoge el dióxido de carbono, y regresa al corazón, que la manda de nuevo a los pulmones. Así una y otra vez, sin parar.
Cuando hacemos ejercicio, los músculos necesitan más oxígeno. Por eso respiramos más deprisa y el corazón late más rápido. Para cuidar estos aparatos conviene hacer ejercicio, no fumar, respirar por la nariz y evitar los lugares con humo.
Ejemplo 1. El recorrido del oxígeno. Respiras por la nariz. El aire baja por la faringe, la laringe, la tráquea, los bronquios y los bronquiolos hasta los alvéolos. Allí el oxígeno pasa a la sangre. El corazón bombea esa sangre por las arterias y, en los capilares de los músculos de tus piernas, el oxígeno llega a sus células.
Ejemplo 2. Contar latidos. Pablo se toma el pulso en la muñeca y cuenta 22 latidos en 15 segundos. Como un minuto tiene 4 veces 15 segundos, multiplica: 22 × 4 = 88 latidos por minuto. Después de correr cuenta 30 latidos en 15 segundos: 30 × 4 = 120 latidos por minuto. Su corazón late más deprisa para llevar más oxígeno a los músculos.
¿En qué parte de los pulmones pasa el oxígeno del aire a la sangre?
Al correr, respiras más deprisa y el corazón late más rápido. ¿Por qué?
El aparato circulatorio es el sistema de transporte de nuestro cuerpo. Se encarga de llevar los nutrientes y el oxígeno a todas las células, y de recoger los desechos y el dióxido de carbono para que sean eliminados. Funciona sin descanso las 24 horas del día, los 365 días del año.
Está formado por tres elementos principales: el corazón (que es la bomba que impulsa la sangre), los vasos sanguíneos (los tubos por los que circula la sangre) y la sangre (el líquido que transporta las sustancias).
El corazón es un órgano muscular del tamaño aproximado de tu puño cerrado. Está situado en el centro del pecho, ligeramente inclinado hacia la izquierda, protegido por las costillas y el esternón. Pesa entre 250 y 350 gramos en un adulto.
El corazón tiene cuatro cavidades: dos superiores llamadas aurículas (derecha e izquierda) y dos inferiores llamadas ventrículos (derecho e izquierdo). Las aurículas reciben la sangre que llega al corazón, y los ventrículos la impulsan hacia fuera con fuerza.
Entre las aurículas y los ventrículos hay unas compuertas llamadas válvulas que impiden que la sangre retroceda. El sonido del corazón, "lub-dub, lub-dub", lo producen las válvulas al cerrarse.
Los vasos sanguíneos son los tubos por los que circula la sangre. Hay tres tipos:
Arterias: son vasos de paredes gruesas y elásticas que llevan la sangre desde el corazón hacia los órganos. La arteria más grande es la aorta, que sale del ventrículo izquierdo. Las arterias transportan sangre rica en oxígeno (excepto las arterias pulmonares, que llevan sangre con dióxido de carbono a los pulmones).
Venas: son vasos de paredes más finas que devuelven la sangre hacia el corazón. Tienen unas válvulas internas que impiden que la sangre retroceda por efecto de la gravedad. Las venas más grandes son las venas cavas (superior e inferior), que llevan la sangre de vuelta al corazón.
Capilares: son vasos diminutos, tan finos que solo puede pasar una célula sanguínea a la vez. Conectan las arterias con las venas y es a través de sus paredes donde se produce el intercambio de sustancias entre la sangre y las células: los nutrientes y el oxígeno salen de la sangre hacia las células, y los desechos y el dióxido de carbono entran en la sangre.
La sangre es un tejido líquido de color rojo que recorre todo nuestro cuerpo. Un adulto tiene aproximadamente 5 litros de sangre. Está formada por:
La sangre realiza un doble circuito por nuestro cuerpo:
Circulación pulmonar (circuito menor): la sangre sale del ventrículo derecho por las arterias pulmonares hacia los pulmones. Allí deja el dióxido de carbono y recoge oxígeno. Después vuelve al corazón, a la aurícula izquierda, por las venas pulmonares.
Circulación general (circuito mayor): la sangre oxigenada sale del ventrículo izquierdo por la arteria aorta y se reparte por todo el cuerpo. En los capilares, entrega el oxígeno y los nutrientes a las células y recoge los desechos. Después, la sangre con dióxido de carbono vuelve al corazón, a la aurícula derecha, por las venas cavas.
¿Quieres hacer los ejercicios y guardar tu progreso en Ciencias Naturales 4.º Primaria?
Crear cuenta gratis