Partes y tipos de célula son conceptos fundamentales en la Ciencias Naturales. Estas moléculas son el núcleo del organismo, compuestos por una capa externa y una capa interna. La célula es el único ente capaz de realizar el proceso de fotosíntesis y tiene la capacidad de replicarse.
En este caso, la membrana plasmática y el núcleo son componentes distintivos del hongo.
¿Qué parte de la célula la rodea y la separa del exterior, controlando lo que entra y sale?
¿Qué diferencia principal hay entre una célula animal y una célula vegetal?
El aparato digestivo es el conjunto de órganos que se encargan de transformar los alimentos que comemos en sustancias más pequeñas, llamadas nutrientes, que nuestro cuerpo puede utilizar para obtener energía, crecer y mantenerse sano. Sin este aparato, no podríamos aprovechar lo que comemos.
La digestión es un proceso largo que comienza en la boca y termina en el intestino grueso. Dura aproximadamente entre 24 y 72 horas desde que comemos hasta que eliminamos los desechos. A lo largo de ese recorrido, los alimentos se van descomponiendo poco a poco gracias a la acción de los jugos digestivos y los movimientos de los órganos.
El tubo digestivo es un largo conducto que mide aproximadamente 9 metros en un adulto. Está formado por los siguientes órganos, en el orden en que los alimentos los recorren:
En la boca encontramos tres elementos fundamentales para la digestión:
Los dientes: se encargan de cortar, desgarrar y triturar los alimentos. Los niños de vuestra edad tenéis una mezcla de dientes de leche y dientes definitivos. Los incisivos cortan, los caninos desgarran, y los premolares y molares trituran.
La lengua: mezcla los alimentos con la saliva y los empuja hacia la garganta. Además, es el órgano del sentido del gusto: nos permite distinguir los sabores dulce, salado, ácido, amargo y umami.
La saliva: es un líquido producido por las glándulas salivales que humedece los alimentos y contiene una enzima llamada amilasa, que empieza a descomponer los almidones (como los del pan o la pasta) en azúcares más sencillos.
Cuando masticamos bien y mezclamos los alimentos con la saliva, formamos una masa blanda llamada bolo alimenticio. Al tragar, la lengua empuja el bolo alimenticio hacia la faringe.
La faringe es un conducto compartido por el aparato digestivo y el aparato respiratorio. Cuando tragamos, una pequeña lengüeta llamada epiglotis tapa la entrada a la tráquea (el tubo del aire) para que los alimentos no vayan a los pulmones. Por eso no debemos hablar con la boca llena: si la epiglotis no se cierra a tiempo, podemos atragantarnos.
El esófago es un tubo de unos 25 centímetros que conecta la faringe con el estómago. Los alimentos bajan por él gracias a unos movimientos musculares involuntarios llamados movimientos peristálticos. Son contracciones que empujan el bolo alimenticio hacia abajo, como cuando aprietas un tubo de pasta de dientes. Por eso podemos tragar incluso estando boca abajo.
El estómago es un órgano en forma de bolsa que puede estirarse bastante. En un adulto puede almacenar alrededor de 1,5 litros de comida. En el estómago, los alimentos se mezclan con los jugos gástricos, que contienen ácido clorhídrico y enzimas como la pepsina.
El ácido clorhídrico es tan fuerte que podría disolver un clavo de hierro, pero las paredes del estómago están protegidas por una capa de moco que impide que el ácido las dañe. Los movimientos del estómago mezclan los alimentos durante 2 a 6 horas, formando una pasta semilíquida llamada quimo.
El intestino delgado es la parte más larga del tubo digestivo: mide entre 6 y 7 metros y está enrollado dentro del abdomen. Se divide en tres partes: duodeno, yeyuno e íleon.
En el intestino delgado ocurren dos procesos fundamentales:
1. Digestión final: en el duodeno, el quimo se mezcla con la bilis (producida por el hígado y almacenada en la vesícula biliar) y el jugo pancreático (producido por el páncreas). La bilis descompone las grasas en gotitas más pequeñas, y el jugo pancreático contiene enzimas que terminan de descomponer proteínas, grasas e hidratos de carbono.
2. Absorción de nutrientes: las paredes internas del intestino delgado están cubiertas de millones de pequeños pliegues llamados vellosidades intestinales. Estas vellosidades aumentan enormemente la superficie de absorción (si las estirásemos, ocuparían la superficie de una pista de tenis). A través de ellas, los nutrientes pasan a la sangre, que los transporta a todas las células del cuerpo.
El intestino grueso mide aproximadamente 1,5 metros y es más ancho que el intestino delgado. Su función principal es absorber el agua y las sales minerales que quedan en los restos de alimentos no digeridos. También alberga millones de bacterias beneficiosas que forman la flora intestinal o microbiota, que nos ayuda a fabricar algunas vitaminas y a protegernos de infecciones.
Los restos que no se han podido aprovechar se compactan y forman las heces fecales, que se almacenan en el recto y se expulsan al exterior por el ano. Este proceso se llama defecación.
Los órganos del aparato digestivo no solo ayudan a transformar los alimentos en nutrientes, sino también a mantener el cuerpo en una temperatura adecuada y a filtrar las toxinas.
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La digestión no siempre es perfecta
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